Parecemos nenes tan despreocupados dedicados a jugar. Cómo recuerda este abrazo a una fogata invernal, con los compinches del barrio apantallando el amor y el fuego, para avivar este candor y así apagar el dolor y transitar otro carril: curioso, libre y feliz.. Hecho en Buenos Aires, amor, pura sangre, somos mucho más que dos. Donde hubo fuego ahora se oyen risas.

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