3 sept 2011

Sus manos se tensaron bajo mi mandíbula. Yo abrí los ojos y su rostro estaba apenas a unos centímetros del mío. El corazón se me aceleró y el estómago me cayó a los pies. Intenté respirar, pero mis pulmones no obedecieron. Reconocí la intención en sus ojos. Sabía cómo se movería, exactamente cómo sentiría sus labios. Y aún así, todo era nuevo para mí, un poco más impresionante que antes, porq esta vez era su boca la qe se apretaba contra la mía. Pensaba qe únicamente pretendía tocar mis labios con los suyos de forma suave, pero las cosas cambiaron en el momento en qe nuestra piel entró en contacto. Su boca se volvió dura y brusca de pronto, y sus manos acercaban mi rostro contra el suyo mientras sus labios se movían sobre los míos de un modo precipitado, poco familiar. Era muy distinto a los recuerdos y, desde luego, mucho más intenso. Se me descontroló la cabeza, qe empezó a funcionar de manera incoherente. Mi cuerpo se sublevó, y dejó de obedecerme para tomar él el control.

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