26 abr 2011
Era la mejor alumna, candidata a abanderada, con uniforme impecable y camisa almidonada. Sentada en el primer banco, sin ninguna compañía, detrás de sus lentes gruesoss ella siempre se escondía,. Sabía qe los demás se burlaban todo el tiempo de sus dos trenzas prolijas y su cuaderno perfecto. Pero nunca se enojaba, ni siquiera se ofendía. Su refugio era un silencio, sin faltas de ortografía. Sólo una pena redonda, como una lágrima fría resbalaba entre las cuentas exactas que resolvía. Él llegó justo en septiembre, cuando nadie lo esperaba. Traía la primavera enredada en la mirada. Él llegó y ella no supo qué hacer con esas cosquillas que le pintaron de rojo las letras y las mejillas. Él llegó y ella no supo qé hacer con esa verguenza que borroneaba sus números y despeinaba sus trenzas. Para qe no se notara tanto amor desordenado, empezó a escribir: "te qiero" con sujeto y predicado. Pero se olvidó las tablas y confundió la lección y el nombre de él repetía mil veces en un renglón. Algunas manos traviesas descubrieron su secreto y alguien lo gritó entre risas durante todo el recreo. Ella, parada en el patio, soportaba el papelón que arrugaba su uniforme y también su corazón. Entonces él se le acercó primavera en la mirada, y dibujó una sonrisa con sólo cuatro palabras. Dijo: "yo también te quiero" y se llevó su tristeza mientras un beso inexperto se trapaba en sus trenzas. Ahora ellos se sientan juntos.. los dos en la primera fila. Tienen un diez en amor, pero un uno en geografía. Y ella ya no usa sus lentes, no porq vea mejor. Es q no hacen falta anteojos para mirar el amor.,
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