
Esa noche Pilar Ternera le puso compresas de árnica en la hinchazón y le hizo todo lo qe quiso sin qe él se molestara, para amarlo sin lastimarlo. Lograron tal estado de intimidad qe un momento después, sin darse cuenta, estaban hablando en murmullos.
-Quiero estar sólo contigo- Decía él- Un día de estos le cuento todo a todo el mundo y se acaban los escondrijos.
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